Estimados lectores, la siguiente carta fue enviada a la gran mayoría de medios de comunicación de España el 20 de Octubre de 2010.
El milagro de Álvarez-Cascos
¡Milagro! ¡Se ha producido un milagro! Por fin tenemos un líder que pide regeneración total en el PP: D. Francisco Álvarez-Cascos Fernández.
Cuando nos encontrábamos huérfanos y perdidos; no nos lo podemos creer. Pensábamos que todo en nuestro partido estaba perdido. Nos extrañaba mucho que todos se mantuvieran escondidos tanto tiempo sin sacar la cabeza. Gracias a Dios, ha salido alguien con dignidad y valor, un auténtico líder de verdad, pidiendo la regeneración de nuestro partido y cosas tan elementales como las que venimos pidiendo nosotros desde esta Plataforma desde hace dos años y medio, sin que estos compañeros “demócratas”, nos hayan hecho ningún caso a nuestra militancia.
Cosas y peticiones que deberían ser elementales en un partido democrático como: Una regeneración total. La soberanía del PP, reside en sus militantes, no en sus "baronías". Elecciones libres y democráticas. Primarias. Listas abiertas. Todos los militantes somos iguales, somos compromisarios. Un militante, un voto. Una persona, un cargo.
Muchas gracias al compañero Alvárez-Cascos. Para muchos militantes de nuestra querida Asturias, eres un nuevo Pelayo. Esa actitud, es lo que espera la militancia de lo que debe ser un líder en nuestro partido. Los demás llamados "líderes" si quieren pueden seguir cobrando sentados en sus poltronas agachados y escondiendo sus cabezas, se las vayan a cortar, o bien si se les apetece le enviamos la letra de la Yenka para que la continúen bailando. Dice así: “Venga chicos, venga chicas, a bailar. Todo el mundo viene ahora sin pensar. Esto es muy fácil lo que hacemos aquí. Esta es la yenka que se baila así. Izquierda, izquierda, derecha, derecha. Adelante, detrás, un, dos, tres.”
Queridos compañeros y amigos os enviamos la carta íntegra que ha enviado nuestro compañero Francisco Álvarez-Cascos a Ana Mato. Que se apliquen el ¿QUÉ?, el ¿CÓMO? y el ¿CUÁNDO? de la misiva.
Esta carta ha sido publicada en Libertad Digital.
Un saludo.
Democracia y Libertad en el PP
Sara González
Portavoz Nacional
http://www.democraciaylibertadpp.es
Francisco Álvarez-Cascos Fernández
Paseo de la Castellana, 91.
28046-MADRID
CONSIDERACIONES SOBRE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES
AUTONÓMICAS EN EL PRINCIPADO DE ASTURIAS
¿QUÉ?
El PP de Asturias tiene la posibilidad y, por tanto, la responsabilidad de obtener la
victoria en las próximas elecciones autonómicas de 2011 en el Principado de Asturias.
Después de casi treinta años de gobiernos socialistas, con el paréntesis de 1995-99, la
situación social y económica de la región ofrece un panorama de pesimismo,
desencanto, agotamiento e insatisfacción que solo puede encontrar una salida política
en una alternativa de gobierno que ofrezca cambio y progreso, con garantías de
solvencia en los equipos que los encarnen y de credibilidad en los programas de
acción que ofrezcan.
Parece obvio que la única candidatura colectiva capaz de cumplir estos requisitos es
el PP de Asturias, a partir de un proyecto nuevo, capaz de transmitir confianza e
ilusión a la mayoría de los ciudadanos partidarios del cambio político, social y
económico de la región.
En este escenario, personas significativas del actual equipo dirigente del PP de
Asturias han confirmado públicamente su voluntad de renunciar a la continuidad en
sus puestos de responsabilidad. A partir de ese momento, conviene comenzar
subrayando que la credibilidad exigible al PP de Asturias para aspirar a una mayoría
electoral suficiente trasciende de los nombres concretos. El PP de Asturias que en
1999 asumió, en circunstancias difíciles, el relevo para acometer una nueva etapa tuvo
su gran oportunidad en 2003, pero no fue capaz de alcanzar los objetivos de éxito
perseguidos.
Algunos advertimos a quien correspondía, hace ya más de seis años, cuando
entonces era el momento de hacerlo, sobre la necesidad de propiciar el necesario relevo,
que no se produjo. La continuidad de este equipo en 2007 condujo al PP de
Asturias a un nuevo fracaso y contribuyó a certificar su agotamiento, por lo que hoy
no deberían de subsistir dudas acerca de la ineludible necesidad de comparecer a
las elecciones de 2011 con una nueva candidatura colectiva del PP de Asturias,
formada por nuevos equipos (dirección y candidaturas); nueva estrategia, frente a
una mayoría gobernante que tiene estranguladas las estructuras de la sociedad civil y
de la administración pública regionales; y nuevo programa de progreso, de confianza y
de acción para impulsar las respuestas a los retos actuales de la sociedad asturiana.
El problema del PP de Asturias, pues, no es coyuntural. Basta examinar las
radiografías de los resultados electorales de esta etapa 1999-2010, expuestas en el
ANEXO, para confirmar el diagnóstico, ilustrado por dos rasgos significativos.
El primero, que, en esta etapa mencionada, el PP de Asturias siempre quedó en las
tres elecciones autonómicas celebradas por debajo de los resultados que, durante
el mismo ciclo electoral, alcanzó el propio partido en las elecciones generales por
la circunscripción asturiana.
El segundo, que, en esta última década, el PP de Asturias no solo no fue capaz de
superar al PSOE en alguna de las tres elecciones autonómicas celebradas, sino que
arrastró a la baja los resultados de las elecciones generales del mismo ciclo
electoral, donde el PP de Asturias pasó de superar al PSOE por más de 9 puntos
porcentuales en el año 2000 a perder por más de 5 puntos negativos en el año
2008, con pérdida de espacio electoral de 14 puntos y dos escaños al Congreso, lo
que afecta perjudicialmente las expectativas nacionales del PP
(*).
A la vista de estos datos podemos concluir fundadamente que el problema que
arrastra el actual PP de Asturias, ante el reto de las elecciones autonómicas de 2011,
es estructural y profundo, no circunstancial y leve. Es decir, de organización y de
equipos, no solo de personas; de ideas y de programas, no solo de siglas; de
movilización masiva y total, no solo de meras inercias o de esfuerzos esporádicos.
En resumen, la posible victoria electoral del PP de Asturias en las próximas
elecciones autonómicas depende de forma decisiva del conjunto del partido, no sólo
de unos pocos candidatos; de su credibilidad global, no del voluntarismo individual;
de la nueva sintonía con la mayoría de la sociedad, no del simple marketing
publicitario.
Por lo tanto, el PP de Asturias necesita abandonar la rutina y hacer un esfuerzo
sin precedentes para mejorar su organización y sus candidaturas, para presentar
un programa atractivo y creíble, y para poner en acción una estrategia política
capaz de superar la del poderoso aparato de campaña del adversario, experto en
el “todo vale” con el objeto de mantenerse en el poder como sea.
¿CÓMO?
El objetivo de la victoria y las condiciones necesarias para asegurarla deben de
lograrse mediante un conjunto coherente y ordenado de acciones que, en primer
lugar, respeten fielmente el acervo democrático del PP de Asturias reflejado en
sus estatutos y, en segundo lugar, que contribuyan a reforzar su credibilidad ante la
sociedad asturiana.
No se trata sólo de un reto limitado a la dirección regional del PP de Asturias. La
celebración simultánea de las elecciones municipales también requiere paralelamente
trasladar impulsos decisivos a las organizaciones y a las candidaturas de todos los
ayuntamientos asturianos. El PP de Asturias cuenta hoy tan sólo con doce Alcaldías
que son los principales baluartes del éxito electoral perseguido, puesto que sus
titulares ya acreditaron, y muchos de ellos lo revalidaron varias veces, el título
indiscutible de ganadores, comenzando por Oviedo y continuando por Siero, Llanera,
Gozón, Grado, Coaña, Tapia, Villayón, Peñamellera Alta, Peñamellera Baja, San
Tirso, y Yernes y Tameza. En los restantes municipios es imprescindible asegurar
aspiraciones de victoria, homólogas a las del resto de los ayuntamientos y de la Junta
General del Principado.
La solución idónea para preparar con éxito las respuestas a todos los retos
planteados es la celebración del Congreso Regional del PP de Asturias, antes de
las próximas elecciones, para armonizar democráticamente todas las decisiones que
exige el compromiso de aspirar seriamente a la victoria electoral en 2011. Para bien o
para mal, un Congreso Regional del PP de Asturias después de las elecciones no
resolvería nada, como ya sucedió en ocasiones precedentes.
El Congreso Regional debería ser convocado bajo la fórmula estatutaria de voto
directo de todo el censo de militantes del PP de Asturias, con el mismo modelo que
recientemente permitió organizar el Congreso Regional del PP de Baleares. Dicha
fórmula estatutaria, aceptada por todos y aplicada con seriedad, es la máxima garantía
de transparencia dentro del partido y una exhibición de credibilidad ante la sociedad
asturiana. Es la fórmula más parecida a las “primarias americanas” donde se elige
candidato y, simultáneamente, se le entrega además la dirección de la campaña y
del partido.(*)
Además, es la única que puede contribuir a despejar todas las incógnitas suscitadas
pública y privadamente en los últimos meses, de las que quedan abundantes testimonios
en los medios de comunicación. Tanto por ciudadanos independientes cuanto por
cualificados militantes y dirigentes del PP asturiano y del PP nacional se han expuesto
respetables opiniones y valoraciones que podrían restar fortaleza a los equipos y a los
programas que finalmente representen al PP de Asturias. Incluso se han llegado a exigir
requisitos singulares, aplicables solo al ámbito de Asturias, en clara disfunción, cuando
no contradicción con los aplicados en el resto de las organizaciones regionales. Por
ejemplo, perfiles concretos de edad, de género, de quórum de aceptación interna e,
incluso, de valoraciones políticas mediante encuestas.
Reconociendo y admitiendo que todo sistema democrático es un sistema de opinión
pública, el Congreso Regional del PP debe de ser la respuesta estatutaria, imparcial y
constructiva a todas las exigencias planteadas y planteables, con los beneficios
añadidos de la movilización interna que lo acompaña, y de la credibilidad que añade
ante la expectante sociedad asturiana.
¿CUÁNDO?
En las democracias cimentadas sobre el estado de derecho, las formas son cuestión
de fondo. Esta consideración me parece fundamental para justificar un calendario de
decisiones, puesto que la actual legislatura autonómica se extiende hasta la fecha en
que se convoquen las siguientes elecciones. Por ello, los actuales miembros del Grupo
Popular del Principado tienen un mandato vigente hasta el mes de marzo del próximo
año, por lo que sus funciones de control político del agotado y fracasado gobierno
autonómico saliente son vitales durante los próximos períodos de sesiones pendientes,
y deben de ser respetadas y provechosas.
Pero hay más razones. En los próximos meses, a la bien dotada campaña orquestada
por los aparatos socialistas asturiano y nacional solo le puede responder en sede
parlamentaria una vigorosa acción de control del Grupo Popular que ilumine con la
linterna del debate la cruda realidad asturiana y denuncie los escandalosos fracasos
que oculta la propaganda política del oficialismo gobernante.
El Grupo Popular del Principado tiene que contar con el máximo apoyo de la
dirección del partido, sin distracciones logísticas ajenas al control y la acción
parlamentaria, sin incertidumbres sobre su capacidad de decisión, para actuar con
eficacia y con firmeza hasta el momento en que dé comienzo lo que se conoce
informalmente como “precampaña electoral” en el próximo año.
Algunos precedentes confirman la conveniencia de evitar períodos largos de solape
funcional de los nuevos equipos con los salientes, y de falta de soporte institucional
por parte de los entrantes para protagonizar la vida pública. Así, en 1989 se decidió la
candidatura de José María Aznar a la presidencia del Gobierno de España solo dos
meses antes de las elecciones, y, simultáneamente, la candidatura de Manuel
Fraga a la presidencia de la Xunta de Galicia se materializó cuatro meses antes de las
elecciones autonómicas. Más recientemente, la de Mariano Rajoy a la
presidencia del Gobierno de España en 2003 se proclamó en setiembre de ese año,
seis meses antes de las elecciones generales.
Por todo ello, el Congreso Regional del Partido Popular se podría de convocar a
finales de 2010, para su celebración en el mes de enero del próximo año, como un
potente acto de inicio de dicha precampaña electoral. En el mismo se discutiría y se
aprobaría la nueva estrategia del Partido Popular de Asturias. También la dirección
regional resultante estaría en inmejorables condiciones para formalizar el relevo
ordenado y tranquilo de la anterior, y para impulsar la selección de los equipos de
candidatos caracterizados por el prestigio, la experiencia y la capacidad de trabajo que
adornen su trayectoria. Finalmente, la nueva dirección contaría con la máxima
legitimación para acometer la preparación, aprobación y difusión del nuevo programa
electoral.
Salvo opinión mejor fundada, éstas son, a mi juicio, las bases para asegurar el
éxito del Partido Popular de Asturias.
Madrid, 21 de junio de 2010.
Francisco Álvarez-Cascos (*) Añadido posterior